Mi mundo tiene un mar...un mar de aguas tranquilas y lágrimas vivas.....un mar que surco con mi barquito descubriendo puertos donde atracar e islas que conquistar. En esas islas puedo fondear....echo el ancla y paseo, paseo sin descansar. Hoy visité tu isla.....la isla del sol radiante a la que puse el nombre de Jerusalem el día que la hallé por primera vez. Te descubrí entre humo, al llegar a un sendero con un cartel que decía " por aquí camino yo". Entre humo conversamos, reímos, imaginamos, soñamos e incluso correteamos descalzos por el césped......en tu isla no existía el tiempo y era noche o día a placer. Tú me regalabas sonrisas y yo besos de bolsillo. Te los daba de colores, con sabores, intensos, húmedos y soleados como los días de charla en la isla y eso te hacia feliz. Un día me pediste tiempo, ese que tu isla no tiene, y yo.......te lo concedí.........tenias todo el tiempo del mundo.Hundía mis pies en la arena oteando el horizonte azul, tan azul como tu playa preferida y soñaba con piratas, banderas tricolores de siete estrellas y abordajes que nunca se dieron. Te hablé de mi mundo, de lo que había en el y te ofrecí un libro que no has querido leer pero del que siempre supiste el final..........
Hoy camino sola por Jerusalem siguiendo los rastros que dejaste durante tu estancia allí buscando alguna palabra olvidada por ti tras tu marcha, algo que me diga que paso, porque desapareciste, como los restos de un naufragio, como un tronco flotando a la deriva. Letras que todas juntas se convertían en palabras, esas que te importaban tanto y que yo te regalaba.
Mientras, te imagino entre brumas, torturado por un pasado que desconozco, un presente que te niegas a vivir y un futuro que prefieres ignorar. Espada en mano siempre luchando con tus contradicciones, contra lo que debo y lo que quiero y en medio el deseo. Echando a la vida de tu casa y sumiendote en la silenciosa oscuridad con la soledad como única compañía. Aletargado e hibernando para no sentir, no gustar, no querer..........solo respirar y dejar que un día suceda a otro........castigandote con mas soledad impuesta en caso de sentir curiosidad y querer saciarla. Buscando a María para que te consuele y te ayude a olvidar, a no recordar lo que duela. Dejandote engañar por hermosas sirenas de cánticos hipnóticos y así olvidar el camino de regreso a Jerusalem. Anoche grite tu nombre desde la playa.....esperando que no fueses a cobijarte en los brazos de una sirena pero a pesar de oír mis gritos no acudiste. Bajé los brazos y me dí por vencida andando de vuelta a mi barco......ese que me devolverá a mi mundo de nuevo hasta que tenga ganas de volver a conquistar islas desconocidas. Isla Jerusalem fue especial y quien sabe........quizás algún día vuelva de visita a hundir mis pies en su arena.

